La Venida del Rocío a Almonte reúne a 1,4 millones de peregrinos y entra en los libros de historia

El Ayuntamiento de Almonte ha hecho oficial el balance de la Venida de la Virgen del Rocío, y la cifra no deja lugar a dudas: 1,4 millones de personas acompañaron a la patrona en su traslado desde la aldea hasta la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, en lo que el propio Consistorio ha calificado como la mayor peregrinación jamás registrada en España.

Cita histórica

La Venida, celebración que congrega a los almonteños en torno a su patrona con una periodicidad de siete años, arrancó en la madrugada del pasado 18 de agosto con la salida de la imagen desde su santuario en la aldea.

El recorrido, cargado de emoción y fervor popular, culminó dos días después, a las 9:30 horas del 20 de agosto, cuando la Virgen quedó entronizada en el altar de la parroquia de la Asunción, poniendo fin a un camino de fe que ha quedado grabado en la memoria colectiva del municipio.

Detrás de la cifra histórica se esconde un operativo de meses de planificación, coordinado a través del Centro de Coordinación Operativa Integrado, que involucró a empleados municipales, cuerpos de seguridad, empresas de servicios y más de setenta voluntarios.

El dispositivo incluyó más de 7.000 metros de guirnaldas, 25.000 bombillas y 2.500 manojos de romero para engalanar las calles del recorrido, además de medidas de sostenibilidad como la instalación de grifos de agua potable y el reparto de más de 100.000 botellas para reducir el uso de plásticos.

El alcalde de Almonte, Francisco Bella Galán, ha puesto en valor la capacidad organizativa demostrada por el municipio para acoger a una multitud de estas dimensiones sin que se registraran incidentes destacables, mientras que el presidente de la Hermandad Matriz, Santiago Padilla, ha reconocido la sensación de haber vivido «el traslado más multitudinario de la historia» de la devoción rociera.

Más allá del récord numérico, la Venida 2026 confirma la dimensión universal de una devoción capaz de movilizar a una cantidad de fieles equiparable a la de una gran ciudad española, consolidando a Almonte, aunque sea de forma puntual, como epicentro de una de las manifestaciones de fe popular más importantes del país.