
Investigadores del grupo ‘Ingeniería de Fluidos Complejos‘ de la Universidad de Huelva han desarrollado lubricantes sostenibles mediante nanofibras obtenidas a partir de compuestos derivados de la celulosa. Tras realizar diversas pruebas de laboratorio, los expertos han observado que las fibras de tamaño micro y nanométrico, más pequeñas que un cabello humano, mejoran la viscosidad de las grasas y estabilizan físicamente el producto de manera más eficiente que las partículas tradicionales. Este avance representa un paso significativo en la creación de lubricantes más sostenibles y funcionales para la industria.
Para la fabricación de estas nanofibras, los investigadores han utilizado la técnica de electrohilado o electrospinning, que se caracteriza por una mayor precisión que los métodos convencionales empleados en el procesado de grasas lubricantes a base de jabones metálicos. Este proceso consiste en aplicar un campo eléctrico de alto voltaje a un líquido, lo que provoca que el líquido se estire y forme estructuras micro y nanoscópicas con distintas morfologías y propiedades superficiales, como cilindros, cintas o superficies porosas. Las fibras resultantes se depositan sobre un colector para su posterior uso en los lubricantes.

Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía
El estudio, que cuenta con el apoyo de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía, el Ministerio de Ciencia, Investigación y Universidades y fondos FEDER, destaca que el uso de nanofibras reduce significativamente el fenómeno del «sangrado del aceite», es decir, la separación entre el aceite lubricante y el espesante. Además, mejora la interacción entre ambos componentes, lo que permite disminuir la concentración de espesante necesaria en el lubricante, optimizando su rendimiento y funcionalidad.
Los investigadores han analizado diferentes propiedades de estos lubricantes, como la fricción, la adhesividad y la respuesta mecánica, comprobando que las nanoestructuras de fibras estabilizan mejor la grasa que las partículas convencionales. Las fibras porosas, por ejemplo, presentan una alta capacidad espesante, mejorando la retención del aceite, mientras que las fibras lisas reducen la fricción y el desgaste de las grasas, incluso superando el rendimiento de las grasas lubricantes comerciales. Los investigadores continúan experimentando con nuevas combinaciones, como la introducción de arcillas en las fibras de celulosa, para seguir mejorando las propiedades de estos lubricantes sostenibles.
Más historias
Aviso amarillo por viento y lluvia en Huelva
Se acerca el final de las obras de reforma de la calle Juan de Oñate
San Juan del Puerto acoge el I Encuentro sobre el Síndrome de Tourette