La brisa del Tinto y el Odiel parecía traer ecos del pasado en una mañana cargada de memoria en La Rábida. Allí, donde comenzó una de las mayores aventuras de la historia, el tiempo volvió a detenerse este martes durante la conmemoración del centenario del vuelo del Plus Ultra. Pero, más allá de la gesta aérea, hubo un instante profundamente humano que marcó la jornada.
Felipe VI recibió de manos del presidente de la Diputación de Huelva, David Toscano, una carpeta con imágenes históricas del enclave rabideño. Un regalo concebido con sensibilidad y esmero por la fotógrafa onubense María Clauss, que perdió la vida junto a su esposo, el periodista Óscar Toro, en el accidente de Adamuz cuando regresaba de Madrid portando precisamente ese obsequio.
La carpeta había sido preparada para la visita real inicialmente prevista el 22 de enero. La tragedia ferroviaria obligó a suspender aquel viaje y el regalo se perdió entre los restos del tren. Meses después, la Diputación volvió a encargarlo al mismo laboratorio fotográfico madrileño para que pudiera llegar, finalmente, a su destino.
Felipe VI María Clauss La Rábida
El contenido es un viaje visual por la memoria: instantáneas inéditas de los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía en sus visitas a La Rábida; de Alfonso XIII; y del propio Felipe VI cuando aún no había accedido al trono. Imágenes que dialogan con la historia y que reflejan el vínculo constante de la Corona con este lugar simbólico, puerta de ida y vuelta entre continentes.
El Rey, conocedor de la historia que envolvía el obsequio, preguntó por la hija de la fotógrafa y expresó su emoción ante un trabajo que, además de preservar el patrimonio histórico de la provincia, se ha convertido en el último legado de una artista que supo mirar Huelva con una sensibilidad única. En cada fotografía late su forma de entender la luz, el encuadre y la identidad de una tierra.
La escena, junto al Muelle de la Reina, adquirió así un significado que trascendía lo institucional. En el mismo espacio desde el que partieron sueños imposibles y regresaron hazañas inolvidables, se unieron memoria, pérdida y esperanza. Porque si el vuelo del Plus Ultra simbolizó la voluntad de ir más lejos, el gesto de entregar esta carpeta simboliza algo igualmente poderoso: la necesidad de recordar a quienes, con su talento y su compromiso, ayudan a contar nuestra historia.


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