La esperada Venida de la Virgen del Rocío a su pueblo natal ya es una realidad. Tras completar una travesía nocturna de 15 kilómetros a través del Camino de los Llanos, la Patrona de Almonte ha vuelto a pisar el casco urbano de la localidad vestida de Pastora, marcando el fin de un ciclo de siete años de espera y recuperando el calendario habitual de esta histórica tradición.
El momento cúspide del alba se vivió al alcanzar la zona de El Chaparral y el Alto del Molinillo a primeras horas de la mañana. Cumpliendo con el ritual ancestral, las camaristas retiraron el pañito y el guardapolvo que protegieron la talla durante el trayecto entre la arena, revelando de nuevo el rostro de la Blanca Paloma ante miles de fieles que aguardaban entre vítores, salvas y fuegos artificiales.
Un recorrido engalanado hacia la Parroquia de la Asunción
Con la luz del nuevo día, el municipio almonteño se volcó por completo para recibir a la imagen. Las calles lucen una cuidada ornamentación con arcos de flores, banderas y elementos decorativos preparados por los vecinos durante meses para esta jornada festiva.
El evento marca el regreso de una de las citas de mayor arraigo en la provincia de Huelva, reafirmando el vínculo identitario y la fervorosa respuesta popular que rodea a la Divina Pastora en cada uno de sus traslados.


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