Hora de depurar responsabilidades en el Recre

La temporada del Recreativo de Huelva es un fracaso se mire por donde se mire. Ahora sí es momento de poner etiquetas, valoraciones y calificaciones, y para el conjunto onubense no queda otra que ser tremendamente negativo en el análisis del curso. Desde la plantilla, que no ha dado el nivel y que parece que todavía no se ha enterado de lo que va la categoría, hasta la dirección deportiva, pasando por un banquillo que, con la llegada de Arzu, da la sensación de haber estado en el foco mediático menos de lo que merecía.

Arzu mejoró al Recre al sustituir a Pedro Morilla, ha logrado que el Nuevo Colombino sea un fortín y devolvió al equipo a la zona alta de la tabla. Pero nunca terminó de dar con la clave de un equipo que alcanzó su mejor rendimiento en el mes de enero y, a partir de ahí, se fue cayendo con el paso de las jornadas hasta depender de los chispazos de Aitor García y, ante el Melilla, de Pecellín. Porque los albiazules llegaron al tramo final sin juego, sin identidad y dependiendo de golpes de suerte. Y claro, pasa lo que pasa cuando además eres incapaz de competir fuera de casa.

El papel de Roberto Ríos, bajo lupa en el Recreativo

Es cierto que este año el grupo destaca por ser uno de los más fuertes que se recuerdan en Segunda Federación, y que en otro contexto la cifra de puntos que suma el Recreativo de Huelva (57) habría sido más que suficiente para un playoff. Aunque también es cierto que un entrenador que de 22 partidos solo gana 10 tiene muy difícil pelear por lo máximo. Veremos qué ocurre con Arzu, que termina contrato y que, para ser justos, tampoco fue el arquitecto de una plantilla heredada.

El que sí fue arquitecto es Roberto Ríos. El director deportivo confeccionó una plantilla que deja dudas en todas las líneas. Desde la defensa, donde futbolistas como Néstor Senra, José Carlos o David Alfonso han estado lejos de su mejor nivel, pasando por el centro del campo con actuaciones decepcionantes si nos fijamos en Álex Bernal o Pepe Mena, y llegando a un ataque que, a excepción de Caye Quintana, Aitor García y algún destello de Antonio Domínguez, no ha cumplido absolutamente nadie.

Y, por último, la directiva. Adrián Fernández Romero y todos los que le rodean. Aunque en este caso son ellos los que deben depurar responsabilidades y tomar mejores decisiones de cara al año que viene. Por eso, cuando miramos al palco, lo que se abre es un debate de qué decisiones y cómo se van a tomar para que la próxima temporada el conjunto onubense no repita un fracaso tan grande como este.