El Día de Todos los Santos y Don Juan Tenorio

Halloween se lleva muchas miradas, pero más allá de calabazas y disfraces, España guarda una de sus costumbres más teatrales y románticas: la representación de “Don Juan Tenorio”, el clásico inmortal de José Zorrilla. Cada año, entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre, numerosos teatros, plazas e incluso cementerios de todo el país reviven esta historia de amor, redención y fantasmas.

Sí, en pleno 2025, seguimos emocionándonos con el mítico seductor que conquistó a Doña Inés y desafió al mismísimo más allá. Una tradición que une el misterio de la noche de Todos los Santos con el arte y la palabra.

El origen de una festividad muy nuestra

El Día de Todos los Santos, celebrado el 1 de noviembre, tiene raíces muy antiguas. Fue el papa Gregorio IV, allá por el año 835, quien decidió extender esta conmemoración a toda la Iglesia católica, haciendo coincidir la fecha con antiguas fiestas germánicas paganas. Así, la Iglesia cristianizó lo que antes eran ritos de final de cosecha y culto a los antepasados.

Hoy, sigue siendo una de las festividades más sentidas del calendario, un día para recordar a los que ya no están… y también para llenar los cementerios de color. Según la Asociación Española de Floristas (AEFI), el 1 de noviembre es el día en que más flores se venden en España, incluso más que en San Valentín. Los crisantemosclavelesrosas y pensamientos son los protagonistas de esta jornada.

El teatro que desafió a la muerte

La magia llega con Don Juan Tenorio, una obra que Zorrilla escribió en solo ocho días, y que, pese a su fracaso inicial en 1844, acabó convirtiéndose en una joya del romanticismo español. El público tardó poco en enamorarse de ese joven mujeriego que juega con el amor y el honor… hasta que se topa con el destino.

Lo curioso es que Zorrilla no inventó al personaje: el primer Don Juan nació en “El burlador de Sevilla”, de Tirso de Molina. Pero fue su versión la que conquistó el corazón del público y la que convirtió a “donjuán” en sinónimo de seductor.

Hoy, más de siglo y medio después, seguimos viviendo su historia como si fuera la primera vez. Porque en el fondo, “Don Juan Tenorio” no habla de muerte, sino de amor eterno.