Foto: Miguel Andújar (@transmian09 en X)
La provincia de Huelva ha vivido una jornada de sábado muy complicada debido a las fuertes consecuencias de la borrasca Claudia. Desde primera hora, el 112 y el Consorcio Provincial de Bomberos no han tenido un respiro. Las llamadas por anegaciones, acumulación de agua, caída de árboles y desprendimientos han ido subiendo minuto a minuto, especialmente en la costa y en municipios del interior donde las lluvias han descargado con más intensidad. Y una de las localidades más afectadas ha sido la de Nerva, situada en la comarca de la Cuenca Minera de Huelva, donde el aumento del nivel del barranco de Santa María ha provocado fuertes inundaciones.
En una conexión telefónica para el canal 24 horas de RTVE, el alcalde de Nerva, José Luis Lozano, explicaba como había estado «ayudando a los vecinos porque la inundación ha sido tremenda, pero afortunadamente no ha causado daños personales. Esto es, como bien dice el dicho, que llueve sobre mojado». Además, el regidor recordaba que seis años después no se ha hecho desde las administraciones ni la más mínima intervención. Seguimos en el máximo peligro. El barranco del Poyo en Nerva se llama barranco de Santa María. Estamos agotados de pedir auxilio».
Una comparación bastante gráfica del peligro que corren los vecinos de Nerva con el desbordamiento del barranco de Santa María. «Ya nos duele el arma de pedir que nos ayuden y que nos quiten este peligro y seguimos recibiendo a cambio únicamente indiferencia. Lo único que necesitamos es que vengan y nos desvíen este barranco. Algún día vamos a tener un lamento de gran magnitud, porque aquí los vecinos están en peligro constantemente».


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