Dolores Triana, una vecina centenaria en Almonte

Foto: Ayto Almonte

Dolores Triana Laíno, vecina de Almonte nacida en 1925, ha cumplido 100 años este mes de julio. Para celebrarlo, ha recibido en su casa la visita del alcalde, Francisco Bella, acompañado por una representación del equipo de gobierno.

Con este gesto, el Ayuntamiento ha querido rendir homenaje a toda una vida de esfuerzo, trabajo y dedicación.

Una historia de vida y memoria

Dolores, visiblemente emocionada, conserva una gran lucidez y memoria. Durante la visita, recordó cómo, con solo 20 años, se trasladó a Sevilla para trabajar como sirvienta en distintas casas.

Más adelante regresó a Almonte. Allí se casó con Fernando Escobar y continuó trabajando, esta vez al servicio de la familia del reconocido almonteño Luis Guitart. En aquella casa la conocían con cariño como “la tata coja”, un apodo que aún hoy recuerda con una sonrisa.

Familia numerosa y rodeada de cariño

Dolores es madre de cinco hijos, aunque una de sus hijas falleció a los 47 años. A día de hoy, sigue viviendo en la calle Perú, entre El Chaparral y el Barrio Obrero.

Con el paso del tiempo, su familia ha crecido de forma notable: ya cuenta con 14 nietos, 11 bisnietos y un tataranieto. Siempre ha estado arropada por el cariño de los suyos, que hoy continúan cuidándola con la misma dedicación.

Devoción rociera y homenaje especial

Dolores es una fiel devota de la Virgen del Rocío. Uno de sus mayores deseos es volver a verla de cerca cuando, en agosto del próximo año, regrese a Almonte en su tradicional traslado desde la aldea.

Como símbolo de ese amor por la Virgen, y en homenaje por su centenario, el Ayuntamiento le ha entregado un obsequio muy especial: un busto con el rostro de la Virgen del Rocío, que Dolores recibió con emoción y gratitud.

Reconocimiento del pueblo

Durante la visita, el alcalde Francisco Bella le transmitió el afecto de todo el pueblo de Almonte. Además, quiso destacar que “historias como la de Dolores representan a toda una generación de mujeres que, desde el trabajo callado, ayudaron a construir el Almonte de hoy”.